Nos gustan las puesta en marcha de nuevos proyectos, chequear los modelos de negocio ya operativos y aportar valor en la gestión empresarial en aspectos técnicos, o no, que hagan realidad su éxito.

En realidad nos gusta emprender. Y nos gusta el camino, casi tanto como el éxito al que conduce. Lo que no nos gusta es caminar solos. Y suponemos que a ti, tampoco.

Por eso buscamos soluciones para ti y tu empresa, para crear, para optimizar lo que ya existe, o para implantar lo que quieras que funcione.

sábado, 28 de junio de 2014

Dar el paso o "perorizar"


Cuántos de nosotros hemos pensado iniciar nuestra vida profesional por nuestra cuenta, montar un negocio, comenzar nuestra actividad... y casi automáticamente hemos empezado a "perorizar" y se ha quedado en eso, en un ejercicio de conjugación de excusas. Me lanzo a abrir mi propia actividad, pero cuando ya tenga cerrado el Plan de Negocio, pero claro, con alguna prueba de "venta" piloto, pero no demasiado real por si me copian la idea. Me lanzo, pero mejor espero a que me confirmen que me darán la financiación, pero para eso tengo que haber confirmado que la web recibe suficientes visitas; pero sin una web que sea exactamente lo que yo quiero...Esta situación también ocurre cuando nuestra empresa lleva un tiempo funcionando, y notamos "roces" en el motor... Ya me pondré con el asesor para revisar los costes, ya hablaré de compromiso a mis empleados, ya actualizaré el sistema informático, ya me apuntaré a ese curso de formación, ya reformaré las instalaciones... pero más adelante.Hace unos días asistí a un Taller donde una asistente fijó la atención en la actitud de subir el primer escalón aún cuando no se ve el final de la escalera. 

Reflexionando sobre éste comentario... uno no se matricula en una carrera o en un curso con la certeza de que la acabará con notas excelentes, o no se compra una vivienda con el convencimiento de que será la definitiva, o no se casa con la certeza absoluta de que será para toda la vida, y menos aúna afronta la paternidad con la seguridad de tener unos hijos guapos, listos, amorosos y obedientes. Parece que para las decisiones trascendentales nos basta tener una seguridad razonable en nuestro proyecto vital y la confianza en nosotros para poder llevarlo es suficiente, pero para trabajar y cobrar por nuestro talento necesitamos una seguridad y una fiabilidad inexistentes en el mundo real.



La decisión parece fácil, ¿dejamos de "perorizar" y utilizamos todos los verbos que existen para revisar, adaptar y mejorar nuestro negocio y hacerlo crecer tanto como a nosotros mismos? 



martes, 17 de junio de 2014

Emprender contra el sistema

Puede que hayas escuchado alguna vez que se necesitan "ayudas" para potenciar a las pymes y a los autónomos. Mas ayudas públicas. Subvenciones. O exenciones al pago de impuestos, o reducciones temporales en los tipos impositivos...
Seguro que no has leido en los blog de opositores peticiones de salas de estudio con acceso a temarios actualizados, o que le financien desde la Unión Europea el material o las horas del preparador. Seguro que tampoco has oido pedir una ayuda pública para comprar protectores de esquinas de muebles o barras protectoras para escaleras, o exenciones enumeradas de llevar sillas portabebes para coches para las familias con niños pequeños.


Parece lógico pensar que cada uno se responsabiliza de las consecuencias directas, indirectas o colaterales de las decisiones que toma sobre su vida. Y entre esas consecuencias están las incertidumbres (será viable o no mi proyecto, aprobaré o no la oposición, serán seguros los protectores de enchufes..) y sus consecuencias económicas.


Deberíamos perseguir y exigir las modificaciones en el entorno normativo que faciliten la toma de decisión para iniciar una actividad profesional o empresarial y su viabilidad en el mercado. Pero no como un subsidio ni como una protección. No se necesitan ayudas. Se necesita un ordenamiento jurídico sencillo y con una clara orientación a la responsabilización de las personas y las organizaciones.

Los tramites de alta de actividad, el calendario de obligaciones tributarias, las obligaciones contables, las obligaciones normativas por sector de actividad, la gestión de Impuestos Indirectos y los solapamientos de regímenes económicos de las diferentes Administraciones Locales, Autonómicas y Estatales, las normas transitorias, las discrepancias interpretativas en los vacios normativos.. 


Te atreves contra todo esto... ¿y aún crees que necesitas "ayudas"?  
¿O necesitas simplificar y dejar más tiempo a crear, crecer y generar nuevos recursos?

jueves, 12 de junio de 2014

Inventemos un Departamento de Gestión de Errores

Le damos poca trascendencia a los errores. Me atrevería a decir que nos educan en la filosofía del éxito, casi para esconderlos o incluso negarlos, bloqueando la manera natural de aprendizaje que posee nuestro cerebro. Todos nos hemos tropezado de niños una y otra vez aprendiendo a caminar hasta que encontramos la forma de no caernos.
He tenido varios coach, excelentes en su tarea y como personas, que han alentado una profunda evolución en mí. Pero mis pilares actuales han crecido gracias a dos mentores que me acompañaron oficial y extraoficialmente durante varios años de mi vida. Una mezcla de motivación, sugestión y autoevaluación unido a una casi mágica capacidad por su parte de transmitir conocimientos, habilidades y de proyectar en mí sus propias capacidades. Pero sobre todo una forma especial para mostrar sin juzgar(se) los errores cometidos.

Hay Departamentos de I+D y hasta de Gestión del Cambio en algunas empresas, pero no existen Departamentos de Gestión de Errores. Hasta ahora casi basta buscar al responsable del fallo, depurar responsabilidades, imponer sanciones.. pero ¿se ha intentado sistematizar la tarea del aprendizaje de los errores en nuestras organizaciones?  No siempre se trata de falta de motivación, de formación, información, o ausencia de planificación.. 
Qué te parece, ¿Incluimos la Gestión del Error en nuestro Plan de Negocio?

miércoles, 11 de junio de 2014

Retalentando

El mundo por suerte, está creciendo. 
Desde de un mundo de latifundios a un mercado industrializado; y de ese sistema rígido y encasillado en el que o se poseían tierras y capital, o se trabajaba mecánicamente para el propietario de la producción; hemos renacido en una sociedad globalizada que genera y valora el talento como un bien escaso. 
Hasta hace bien poco, una mayor capacitación en formación implicaba un mejor empleo y una mayor retribución. Hoy con eso no basta; se puede conseguir casi cualquier cosa por internet: alguien sabe hacer lo mismo que tu y que yo, mejor, más rápido y más barato. 
Lo que nadie puede replicar, ni siquiera el procesador más complejo y avanzado, es nuestro cerebro. Y todos nacemos con uno. Preparado para enriquecerse, moldearse y mejorarse continuamente. Pensar, además, es gratis. Nos orienta a nuestro talento natural, aquello para lo que estamos hechos y que la formación nos pone al alcance sólo como una herramienta más.
Tomemos conciencia de la necesidad de potenciar nuestro talento y poner en valor el de los demás para conseguir nuestras metas, que son compatibles y complementarias a las de los otros..  ¿Nos retalentamos juntos?