Nos gustan las puesta en marcha de nuevos proyectos, chequear los modelos de negocio ya operativos y aportar valor en la gestión empresarial en aspectos técnicos, o no, que hagan realidad su éxito.

En realidad nos gusta emprender. Y nos gusta el camino, casi tanto como el éxito al que conduce. Lo que no nos gusta es caminar solos. Y suponemos que a ti, tampoco.

Por eso buscamos soluciones para ti y tu empresa, para crear, para optimizar lo que ya existe, o para implantar lo que quieras que funcione.

jueves, 31 de julio de 2014

Comodín de la llamada (del mail, del blog, del facebook, del skype, de....)

En el trabajo por cuenta ajena siempre dependemos de alguien, alguien que nos guía, nos corrige, y responde a las preguntas. Durante los estudios, tenemos un tutor o profesor con especial ascendencia en quien confiamos nuestras dudas. En la adolescencia el "grupo" nos valida o excluye. Siendo niños están nuestros padres reforzándonos en lo que sabemos hacer y animándonos o inhibiéndonos para probar o hacer cosas nuevas. 
Pero nos hacemos adultos, dirigimos nuestra vida profesional y... ¿con quién podemos contar para las decisiones del día a día?

El intercambio, aunque sea de dudas, es siempre enriquecedor. Poder contar en el momento de puesta en marcha con una opinión externa, objetiva y neutral sobre nuestra capacidad para iniciar una actividad empresarial, detectar carencias y ayudar a concretar si son salvables o no, o a qué precio, ahorraría muchas batallas perdidas antes de iniciarlas. Porque no todo el mundo tiene la misma capacidad de vivir con altas dosis de incertidumbre e inestabilidad, ni tiene la misma formación o le es posible adquirirla a los mismos costes. 
Al igual, cuando nuestra empresa lleva tiempo funcionando y estamos acostumbrados a tomar decisiones y asumir consecuencias, nos olvidamos que existe la posibilidad de contrastarla con alguien ajeno a las urgencias y la "contaminación" de nuestro día a día, de  tener ayuda para redirigir nuestra agenda a la meta que nos marcamos en los inicios y  de redefinir, si hace falta, la visión y misión de nuestro trabajo.

Podemos creer que lo sabemos ya casi todo de nuestro sector, que con la experiencia que acumulamos podemos enseñar más que aprender, y lo más probable es que sea así. Pero en el mundo globalizado que compartimos, no hay mercados estancos que no puedan ampliarse, no hay productos inmutables que no puedan mejorarse, ni procesos perfectos que no puedan hacerse más eficientes. ¿Porqué no aprovechar las vidas de consultores, asesores o coaches para ampliar nuestra mente, nuestra experiencia y nuestros negocios? ¿Te animas a utilizar tu comodín de la llamada (o del mail, del blog, del facebook...)?